¿Cuándo se puede decir que eres oficialmente motera?
Puede ser el día en que nos montamos por primera vez en una moto. Si fuera así yo tenía 10 años y mi profesor de gimnasia me llevó al ambulatorio porque creía que me había roto la mano. Recuerdo apretarme tan fuerte para no caerme que si realmente hubiera tenido la mano rota me la habría hecho papilla.
Puede ser el día en el que subes por primera vez en la moto que siempre te ha gustado, ufff! Hace cuatro años. Fui paquete de un “pseudoharleyro” durante más tiempo del que debería.
También puede ser el dia en que te sacas el carnet de conducir, entonces sería hace un año, exactamente el 26 de junio de 2010. Después de 9 meses, tres renovaciones de papeles, dos cambios de autoescuela y 1800 euros tirados a la basura.
Pero si nos basamos en el día en que compré mi primera moto sería ayer, el 22 de junio de 2011. En fin, que para celebrar el hecho de ser una motera hecha y derecha y creo que es buena idea relatar mi experiencia.
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jueves, 24 de junio de 2010
miércoles, 23 de junio de 2010
Mi padre
MEZCLA DE MIEDO Y FASCINACIÓN.
He de decir que mis inicios en las dos ruedas fueron duros. Desde que era pequeña la figura paterna siempre estuvo allí, advirtiéndome de los peligros de la velocidad y de la pérdida del equilibrio, contando las caídas con su vespa cuando era joven. En resumen, cortándome las alas y creando una aversión por subir a una moto, hasta tal punto que mi primera experiencia montando en moto fue un “agarrarse bien para no caerse” tanto que casi parto por la mitad al piloto con mis bracitos de 10 años. No volví a subir en una moto hasta dos décadas después.
Sin embargo, en parado, las motos (especialmente las custom) me fascinaban. Los cromados, los detalles, el sonido del motor…especialmente el sonido Harley. Ufff! En mi adolescencia solía soñar con mis amigos, que “si nos tocara la lotería….” cada uno tendría una Harley. Visto desde la perspectiva del tiempo, es algo ridículo porque ninguno de esos amigos tenía moto, pero ¿quién le puede decir a alguien con esa edad que no sueñe?. Yo, por mis inseguridades y miedos, no me sentía capaz de llevar una Harley; tan grande, tan potente, tan maravillosa….Tímidamente, decía: “Yo me conformaría con tener una Honda Rebel Roja”.
Nada que ver con las moteras "de pura cepa" que seguramente se aproximarían al anuncio:
He de decir que mis inicios en las dos ruedas fueron duros. Desde que era pequeña la figura paterna siempre estuvo allí, advirtiéndome de los peligros de la velocidad y de la pérdida del equilibrio, contando las caídas con su vespa cuando era joven. En resumen, cortándome las alas y creando una aversión por subir a una moto, hasta tal punto que mi primera experiencia montando en moto fue un “agarrarse bien para no caerse” tanto que casi parto por la mitad al piloto con mis bracitos de 10 años. No volví a subir en una moto hasta dos décadas después.
Sin embargo, en parado, las motos (especialmente las custom) me fascinaban. Los cromados, los detalles, el sonido del motor…especialmente el sonido Harley. Ufff! En mi adolescencia solía soñar con mis amigos, que “si nos tocara la lotería….” cada uno tendría una Harley. Visto desde la perspectiva del tiempo, es algo ridículo porque ninguno de esos amigos tenía moto, pero ¿quién le puede decir a alguien con esa edad que no sueñe?. Yo, por mis inseguridades y miedos, no me sentía capaz de llevar una Harley; tan grande, tan potente, tan maravillosa….Tímidamente, decía: “Yo me conformaría con tener una Honda Rebel Roja”.
Nada que ver con las moteras "de pura cepa" que seguramente se aproximarían al anuncio:
viernes, 4 de junio de 2010
Mi "ex"
DIOS DA PAN AL QUE NO TIENE DIENTES
Todos tenemos un “ex” , algunos son gratos recuerdos creados en el tiempo, otros son pesadillas que nos dejan el corazón lleno de cicatrices. En este caso mi “ex” sólo tenía dos cosas buenas: una Harley Davidson Dyna Street Bob y sus amigos. Supongo que cometí el error que alguna vez hemos cometido todas, estar con un tio por lo que puede ser, no por lo que es. Menos mal que de todo se aprende.
El caso es que en Diciembre del 2007 cumplí mi sueño de montar como paquete en una Harley Davidson. Estaba como una niña con zapatos nuevos, las sensaciones, las vibraciones….qué ilusión poder viajar y perdernos por las carreteras sin mirar atrás. Pero como ya he dicho este “pseudoharleyero” resulto ser un motero de sillón, incapaz de disfrutar la moto y mucho menos en compañía.Yo le insistía en que alquiláramos una moto de 125cc y me enseñara a llevarla, yo tenía ganas de deshacerme de los miedos infantiles y crecer hacia las dos ruedas. Además esa Harley necesitaba una persona que la sacara, la mimara y la disfrutara. Pero no conté con el consabido: "Hay dos cosas que no presto: la moto y la novia" así que después de mucho insistir, por mi parte, y negar-aplazar-olvidar, por la suya; decidí romper con él (en todos los sentidos) y sacarme el carnet en una autoescuela.
Eso fue cuando faltaban 3 meses para que cambiara la normativa y se instaurara el carnet A2. Para mí conseguir el carnet supuso un ejercicio de superación muy grande que contaré en otro post, pero superar el miedo y las caídas que ese miedo producía no fue “moco de pavo”. Huelga decir que no pude sacarme el A, de hecho, tardé mucho tiempo (y dinero) en sacarme el A2, siempre con el apoyo de Bastidor (un amigo de mi “ex” con la misma moto que él y una actitud completamente activa y positiva) y de su novia Dulcinea (motera “de pura cepa”). Para ser justos, tengo que decir que mi “ex” se intentó subir al carro del apoyo pero no lo permití, la gente negativa cuando más lejos…mejor.
Y ahí estaba yo, con el carnet A2, sin posibilidad de comprar la moto y viendo que si no tenía moto no llegaría muy lejos.
Todos tenemos un “ex” , algunos son gratos recuerdos creados en el tiempo, otros son pesadillas que nos dejan el corazón lleno de cicatrices. En este caso mi “ex” sólo tenía dos cosas buenas: una Harley Davidson Dyna Street Bob y sus amigos. Supongo que cometí el error que alguna vez hemos cometido todas, estar con un tio por lo que puede ser, no por lo que es. Menos mal que de todo se aprende.
El caso es que en Diciembre del 2007 cumplí mi sueño de montar como paquete en una Harley Davidson. Estaba como una niña con zapatos nuevos, las sensaciones, las vibraciones….qué ilusión poder viajar y perdernos por las carreteras sin mirar atrás. Pero como ya he dicho este “pseudoharleyero” resulto ser un motero de sillón, incapaz de disfrutar la moto y mucho menos en compañía.Yo le insistía en que alquiláramos una moto de 125cc y me enseñara a llevarla, yo tenía ganas de deshacerme de los miedos infantiles y crecer hacia las dos ruedas. Además esa Harley necesitaba una persona que la sacara, la mimara y la disfrutara. Pero no conté con el consabido: "Hay dos cosas que no presto: la moto y la novia" así que después de mucho insistir, por mi parte, y negar-aplazar-olvidar, por la suya; decidí romper con él (en todos los sentidos) y sacarme el carnet en una autoescuela.
Eso fue cuando faltaban 3 meses para que cambiara la normativa y se instaurara el carnet A2. Para mí conseguir el carnet supuso un ejercicio de superación muy grande que contaré en otro post, pero superar el miedo y las caídas que ese miedo producía no fue “moco de pavo”. Huelga decir que no pude sacarme el A, de hecho, tardé mucho tiempo (y dinero) en sacarme el A2, siempre con el apoyo de Bastidor (un amigo de mi “ex” con la misma moto que él y una actitud completamente activa y positiva) y de su novia Dulcinea (motera “de pura cepa”). Para ser justos, tengo que decir que mi “ex” se intentó subir al carro del apoyo pero no lo permití, la gente negativa cuando más lejos…mejor.
Y ahí estaba yo, con el carnet A2, sin posibilidad de comprar la moto y viendo que si no tenía moto no llegaría muy lejos.
jueves, 3 de junio de 2010
Mis amigos y un marcianito
DEL ASIENTO DE ATRÁS HASTA EL MANILLAR
Ya tienes el carnet pero no tienes fondos para comprar una moto, ni motero que te lleve. ¿así cómo vamos a “rondar”? Como tantas otras veces en mi vida aparecieron mis amigos, en esta ocasión fueron mis amigos moteros: Bastidor y Dulcinea, ellos pertenecían al HOG (Harley Owner Group) de Madrid e iban a ir con todo el grupo madrileño al quinto H-D Mountain Custom Festival Andorra en su Dyna Street Bob. En ese grupo habían hecho muchos amigos; algo que suele ocurrir con frecuencia cuando un grupo de moteros se junta, dicho sea de paso. Entre esos amigos había un marciano, con una Electra y un asiento trasero que hace sentir "en el cielo" al más escéptico de los paquetes.
Así que me fui a la concentración con ese marciano desconocido y mis dos amigos. No puedo expresar con palabras lo que ese viaje representó: puestas de sol con castillos de fondo, luna llena en un cielo estrellado entre árboles pasando entre niebla y nubes… sentir cómo todo lo malo queda atrás y cómo lo nuevo se abre camino sobre la carretera.
Gracias a la tecnología podía comunicarme con mi piloto marciano y crear una amistad que, lejos de chismorreos y malos entendidos, nunca pasó de eso y que es una amistad que espero que perdure por muchos años. Después de Andorra, vino Galicia y después… la mejor experiencia marciana.
Este marciano es un motero “de pura cepa”, tanto que tiene dos motos: una para viajar (Electra) y otra para ir por la ciudad (Sportster). Esta última estaba limitada y, desde la más absoluta generosidad, me ofreció su Sportster para dar una vuelta y enseñarme algo sobre cómo llevar una Harley. Es decir, me hizo el mejor regalo del mundo.
Esa prueba fue desde dar unas vueltas por el parking del planetario hasta llegar hasta Ávila pasando por la cruz verde en un fin de semana. Recuerdo lo cansada que estaba y a la vez la felicidad que me corría por todo el cuerpo, aunque por la mano izquierda no corría ni la sangre porque después de haber luchado contra el embrague más duro que he probado nunca no podía ni abrir el bote de cerveza.
Ya tenía el virus en el cuerpo.
Ya tienes el carnet pero no tienes fondos para comprar una moto, ni motero que te lleve. ¿así cómo vamos a “rondar”? Como tantas otras veces en mi vida aparecieron mis amigos, en esta ocasión fueron mis amigos moteros: Bastidor y Dulcinea, ellos pertenecían al HOG (Harley Owner Group) de Madrid e iban a ir con todo el grupo madrileño al quinto H-D Mountain Custom Festival Andorra en su Dyna Street Bob. En ese grupo habían hecho muchos amigos; algo que suele ocurrir con frecuencia cuando un grupo de moteros se junta, dicho sea de paso. Entre esos amigos había un marciano, con una Electra y un asiento trasero que hace sentir "en el cielo" al más escéptico de los paquetes.
Así que me fui a la concentración con ese marciano desconocido y mis dos amigos. No puedo expresar con palabras lo que ese viaje representó: puestas de sol con castillos de fondo, luna llena en un cielo estrellado entre árboles pasando entre niebla y nubes… sentir cómo todo lo malo queda atrás y cómo lo nuevo se abre camino sobre la carretera.
Gracias a la tecnología podía comunicarme con mi piloto marciano y crear una amistad que, lejos de chismorreos y malos entendidos, nunca pasó de eso y que es una amistad que espero que perdure por muchos años. Después de Andorra, vino Galicia y después… la mejor experiencia marciana.
Este marciano es un motero “de pura cepa”, tanto que tiene dos motos: una para viajar (Electra) y otra para ir por la ciudad (Sportster). Esta última estaba limitada y, desde la más absoluta generosidad, me ofreció su Sportster para dar una vuelta y enseñarme algo sobre cómo llevar una Harley. Es decir, me hizo el mejor regalo del mundo.
Esa prueba fue desde dar unas vueltas por el parking del planetario hasta llegar hasta Ávila pasando por la cruz verde en un fin de semana. Recuerdo lo cansada que estaba y a la vez la felicidad que me corría por todo el cuerpo, aunque por la mano izquierda no corría ni la sangre porque después de haber luchado contra el embrague más duro que he probado nunca no podía ni abrir el bote de cerveza.
Ya tenía el virus en el cuerpo.
martes, 1 de junio de 2010
Mi amor
UN EMPUJÓN HACIA ADELANTE
Después de haber contraído la enfermedad “harleyera” ya sólo me quedaba ahorrar para hacerla crónica. Pero la vida me dio un regalo mucho más valioso que cualquier moto, incluida una Harley, me permitió conocer a un hombre que me comprende y me quiere tal cómo soy. Mi amor es un loco de la velocidad: Fórmula 1, motoGP, y algún pinito motero en el pasado, eso sí, siempre en motos deportivas.
Las circunstancias cambiaron mucho para mí, nuevo chico, nueva casa, nueva vida… una vida menos oscura, menos difícil, menos cara… a pesar de esos cambios yo era reacia a la compra. Era un gran gasto y estamos en crisis, había que tener en cuenta que yo tenía un A2 y que debía plantearme si comprarme una moto limitada o una que se ajustara a la potencia que podía conducir. Las únicas que me gustan son las harley y son muy caras de mantener, como dice mi amor “es una niña caprichosa”. Pero un dia mi amor se cansó de mis excusas, me cogió de la mano y me llevó al concesionario en el que había babeado tantas veces. Encontramos a “mi niña” la limitamos y….brrrr, brrrrrr.
Y eso fue todo, ahora sólo queda ponerme a rodar con "mi niña" y pronto se nos unirá mi amor con nuestra segunda "niña". Seremos una familia muy bien avenida.
Después de haber contraído la enfermedad “harleyera” ya sólo me quedaba ahorrar para hacerla crónica. Pero la vida me dio un regalo mucho más valioso que cualquier moto, incluida una Harley, me permitió conocer a un hombre que me comprende y me quiere tal cómo soy. Mi amor es un loco de la velocidad: Fórmula 1, motoGP, y algún pinito motero en el pasado, eso sí, siempre en motos deportivas.
Las circunstancias cambiaron mucho para mí, nuevo chico, nueva casa, nueva vida… una vida menos oscura, menos difícil, menos cara… a pesar de esos cambios yo era reacia a la compra. Era un gran gasto y estamos en crisis, había que tener en cuenta que yo tenía un A2 y que debía plantearme si comprarme una moto limitada o una que se ajustara a la potencia que podía conducir. Las únicas que me gustan son las harley y son muy caras de mantener, como dice mi amor “es una niña caprichosa”. Pero un dia mi amor se cansó de mis excusas, me cogió de la mano y me llevó al concesionario en el que había babeado tantas veces. Encontramos a “mi niña” la limitamos y….brrrr, brrrrrr.
Y eso fue todo, ahora sólo queda ponerme a rodar con "mi niña" y pronto se nos unirá mi amor con nuestra segunda "niña". Seremos una familia muy bien avenida.
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